A veces he sentido que la vida me llevaba, que no tenía tiempo para nada y que donde estaba no era fruto de mi voluntad, sino que era simplemente el resultado de haberme arrastrado la vida hacia donde el azar había decidido. Cuando estás metido en este sinvivir y alguien te habla de organizar tus finanzas para algún día poder decidir tú que hacer con tu propia vida, lo más normal es pensar “déjame de historias, anda, que yo ya tengo suficiente con lo que tengo. Yo no tengo tiempo para ponerme a pensar en esas cosas”.

Parece mentira que haya tantos caminos tan diferentes para llegar a esta situación: ¿tienes un sueldo muy justo y casi no llegas a fin de mes? Peor, ¿tienes un sueldo majo y casi no consigues ahorrar? Y peor aún, ¿Tienes un sueldazo pero aun así no tienes tiempo libre y te sientes un esclavo? Estamos todos igual: corriendo con la lengua fuera y siempre muy justos, tengamos un sueldo bueno, malo o regular.

Lo vemos en todos lados y asumimos que ha de ser lo normal, por eso nos consolamos todos juntitos. Es más, siempre que ves a alguien que no está atrapado en esa vida, siempre que ves a esa persona que no tiene que trabajar y que da la impresión de que siempre está viajando, te das cuenta de que o ya era rico o ha heredado o ha dado algún pelotazo. “Claro joder, es que si no es imposible salir de esto. Trabajando para otro no lo vas a conseguir”, piensas. Y ahí te quedas tan a gustito y no le das muchas más vueltas…hasta que te encuentras, de repente, atascado de camino al trabajo el día siguiente. Estás sentado al volante y todos esos sentimientos, que muchas veces no son más que sentimientos que no llegan a materializarse en palabras concretas, te inundan el alma otra vez. Estás sentado al volante viendo pasar el tiempo y hay algo incómodo dentro de ti, algo que sabes que está fallando.

Aunque no hayas sido capaz de convertirlo en palabras concretas, ¿te pillas a ti mismo sintiendo que estás atrapado; sintiendo, sin atreverte a reconocértelo ni a ti mismo, que no avanzas, y temiendo que cuando tengas 50 o 60 años vas a estar igual, atrapado?

Hay otra manera

Mira, hay miles de libros y de blogs diciéndote que lo dejes todo, que abras tu empresa y te hagas rico emprendiendo. He leído Padre Rico Padre Pobre, The Millionaire Fastlane, Think and Grow rich y otros muchos más. Son libros magníficos y han proporcionado inspiración a  millones de personas. Pero, ¿qué pasa si eres como nosotros? Yo trabajo felizmente de ingeniero en la misma empresa desde hace 8 años, no soy un genio del emprendimiento y tengo mujer y dos hijos. “¡Déjalo todo y emprende, no puedes quedarte parado sin asumir riesgos!”, te dicen todos estos libros. Una cosa es asumir riesgos y otra es ser gilipollas. Entonces, ¿se puede hacer algo? Pues sí. Sí que se puede. ¿Hay que arriesgarlo todo buscando la gloria del emprendedor? No. En absoluto.

Yo te aseguro que hay otro camino. Te aseguro que hay otro camino porque nosotros lo hemos encontrado. Ese camino está construido con ladrillos de sentido común y los conocimientos matemáticos que un niño de sexto de primaria ya ha adquirido. Ahora bien, ese camino no es exactamente igual para ti que para mí. Yo tengo unas cartas y tú otras. Yo no puedo hacer la jugada por ti. La jugada es tuya y lo primero que requiere es que te pares y levantes la vista. Eso es lo que queremos conseguir con este blog. Muchas veces caminamos como por inercia, con la cabeza gacha y mirándonos los pies. ¿Por miedo? ¿Por imposición de la sociedad? Lo dicho, ¿por pura inercia? La verdad, yo que sé…pero si conseguimos que una sola persona levante la mirada y piense “pero qué de campo, ¿hacia dónde voy? Voy a pararme a pensar y luego tiro”, ahí habremos triunfado. Si conseguimos que una sola persona levante la mirada y se dé cuenta de que la independencia financiera está a su alcance, entonces habremos triunfado. Así de simple y así de poderosa es nuestra misión. Es tan simple como hacer algo que todo, absolutamente todo el mundo, tiene a su alcance y es tan poderoso que si lo haces te cambia la vida. Literal.

Por último, un consejo: NO TE CREAS NADA DE LO QUE TE HEMOS DICHO. Mira a ver que te vamos contando en retirarsejoven.com y decide por ti mismo.

Miguel Cuesta Vázquez y Juan Atienza Espejo