Apalancamiento Financiero

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Puede que Arquímedes se viniera un poco arriba cuando explicaba el principio de la palanca, pero razón no le faltaba.

Vamos a ser claros, trabajando para un tercero no te vas a hacer rico, ni siquiera, aunque pudieras ahorrar el 100% de lo que vayas a ganar en 45 años de esfuerzo y, además, si vas a tardar 45 años, no merece la pena, ya que para entonces se te habrá pasado mucho más de media vida.

Con lo que menciono en el párrafo anterior no pretendo deprimirte ni hacerte sentir mal, todo lo contrario, pretendo que te des cuenta de que, si sigues haciendo las cosas de la misma manera, es muy muy difícil conseguir el objetivo, así que toca reinventarse y pensar como acelerar el plan, hasta por lo menos un plazo razonable.

En resumidas cuentas, si queremos que todo esto sirva para algo, necesitamos un acelerador o multiplicador y ese no es otro que el apalancamiento, tanto financiero como en tiempo. En el artículo de hoy nos vamos a centrar en explicar cómo funciona el apalancamiento financiero, dónde están sus límites y las precauciones que hay que tener.

Vaya de antemano que esto no es en ningún caso una recomendación, cada uno debe ser lo suficientemente maduro para tomar sus propias decisiones. Esto simplemente es una explicación de lo que yo he puesto en práctica y me ha funcionado.

 

¿QUÉ ES EL APALANCAMIENTO FINANCIERO?

 El apalancamiento financiero no es ni más ni menos que utilizar el dinero de “otro” para financiar la adquisición de un determinado bien. Generalmente nosotros aportaremos una parte, denominada fondos propios y el resto lo aportará un tercero, pudiendo ser este, tanto una persona física como una entidad financiera.

Lógicamente, la aportación realizada por ese tercero trae asociada (salvo raras excepciones) el pago de una cuota de devolución del importe prestado junto con unos intereses que quedan previamente pactados.

El hecho de que nos presten dinero para la adquisición de un bien, no es en sí mismo ni bueno ni malo, sino que dependerá de varios factores:

 

  • Para qué sirve el bien el bien adquirido.
  • El retorno que nos proporciona el bien adquirido.
  • El tipo de interés que vamos a pagar por el dinero recibido.

 

Vaya de antemano que cada uno es libre de gastarse su dinero, y el del que se lo presta, en lo que le parezca bien, pero si os puedo dar mi opinión, creo que endeudarse únicamente es bueno si lo vamos a hacer para adquirir un bien que nos va a dar un retorno superior al coste financiero que vamos a tener.

Lo expuesto en el párrafo anterior no es ni más ni menos que el tan trillado concepto de deuda buena y deuda mala, que ya tendremos tiempo de tratar en su momento y sobre el que no voy a entrar en detalles ahora. A modo de simple reseña, deciros que endeudarse para comprarse un coche, una televisión o pagar las vacaciones, lo cual encima se suele hacer a unos tipos de interés bastante elevados, personalmente, no me parece la mejor idea.

En el lado opuesto, os diré que endeudarse para comprar un activo que nos va a generar una renta superior a la cuota que tenemos que pagar por la deuda adquirida, sí que me parece una buena idea siempre y cuando la deuda esté dentro de los límites razonables y nuestra situación personal nos permita afrontarla incluso en una situación complicada.

 

EJEMPLO PRÁCTICO DE APALANCAMIENTO FINANCIERO

 Como siempre y en la medida de lo posible, voy a tratar de ponerle números al asunto, para que se pueda entender mejor. Para ello, voy a considerar el caso de que tengamos 30.000€ ahorrados y pensemos qué hacer con ellos. Se me ocurren 3 opciones:

 

OPCIÓN 1. DEJARLO EN EL BANCO

Dejar el dinero en el banco y no hacer nada, es a día de hoy prácticamente lo mismo, ya que apenas percibimos un interés ínfimo e incluso en algunos casos, los bancos están planteando cobrar a sus clientes por “guardar” el dinero.

Lo mires por donde lo mires, es a todas luces una mala decisión, ya que la propia inflación se irá comiendo poco a poco el valor del dinero.

 

OPCIÓN 2. INVERSIÓN SIN APALANCAMIENTO

La segunda opción es poner a trabajar esos 30.000€, comprando por ejemplo acciones de una empresa sólida que nos genere una rentabilidad del 5%, lo que supone 1.500€ anuales. En este caso no habríamos recurrido a financiación de terceros y el retorno sería el ya mencionado.

 

OPCIÓN 3. INVERSIÓN CON APALANCAMIENTO

La tercera opción que os planteo, sería por ejemplo la adquisición de una vivienda para ponerla en alquiler y obtener unas rentas mensuales. Si la vivienda cuesta (impuestos incluidos) 120.000€, necesitaremos financiación de un tercero por importe de 90.000€. Asumiendo un tipo de interés del 1% (asequible conseguirlo a día de hoy) y un plazo de devolución de 30 años, pagaremos una cuota mensual de 290€/mes. Para completar el ejemplo, asumimos que alquilamos la vivienda en 700€/mes, de los cuales nos quedan 600€/mes después de pagar los gastos asociados (IBI, seguro, comunidad).

El resultado del ejemplo del párrafo anterior es que después de pagar la hipoteca nos quedan 310€/mes (600€/mes de alquiler – 290€/mes de hipoteca), lo cual suponen 3.720€/año, o lo que es lo mismo, una rentabilidad del 12,4% sobre el capital que hemos invertido (30.000€). Pero no sólo eso, sino que además le hemos devuelto al banco 3.480€ (290€/mes x 12 meses), de los cuales, aproximadamente 2.580€ son de capital (deuda que reducimos) y el resto, 900€ son intereses.

¿Qué quiere decir lo anterior?, pues que además de tener a final de año en nuestro bolsillo 3.720€, hemos dejado de deberle al banco otros 2.580€, de modo que nuestro patrimonio realmente se está incrementando en 6.300€, o lo que es lo mismo, un 21% respecto a los 30.000€ invertidos.

¿Dónde está el truco?, el truco realmente es bastante sencillo y es el hecho de que nos hemos apalancado en el dinero de otro para hacer negocio, ya que un banco nos ha prestado el dinero al 1% y nosotros hemos sido capaces de sacarle un rendimiento del 6% (7.200€/año de alquiler entre los 120.000€ totales invertidos).

Mi intención con este artículo no es que os lo toméis todo al pie de la letra, ya que habría que incluir los impuestos y los costes asociados al mantenimiento del piso. Lo que trato de poner encima de la mesa, es que jugando astutamente con el dinero de un tercero (que también obtiene un beneficio), hemos pasado de obtener un 6% (si sólo hubiéramos empleado fondos propios), a obtener un 21% sobre el dinero realmente invertido. Este efecto potenciador de la rentabilidad es una de las claves, que bien utilizada, nos va a ayudar a llegar a la meta mucho antes.

 

LÍMITES DEL APALANCAMIENTO FINANCIERO Y PRECAUCIONES A TOMAR

El hecho de conseguir un incremento sustancial de la rentabilidad debido a la utilización del dinero de un tercero, tiene el efecto positivo ya mencionado, pero no hay que volverse loco y hay que saber manejarlo. Para ello, hay 2 niveles de control a los que debemos prestar atención:

 

  • BANCO: El propio banco es el que suele imponer un control por el cual no te prestará más dinero cuando el importe de las cuotas mensuales supere el 30%-40% de tus ingresos mensuales. A pesar de lo mencionado, en ocasiones este control no es efectivo, como ocurrió por ejemplo durante la crisis de 2007.
  • AUTOCONTROL: Es el más importante de los controles, ya que nadie conoce tu situación personal y tus finanzas como tú, así que no te dejes llevar por la euforia y te endeudes más de lo debido. No desaproveches tu capacidad de endeudamiento, es un gran activo, pero tampoco lo lleves al extremo contrario, ya que, si la situación financiera se pone complicada, puedes tener graves problemas.

 

CONCLUSIÓN

Como se suele decir, tan malo es pasarse como quedarse corto, y el tema del endeudamiento no es menos. Mucha gente le tiene pavor a la palabra hipoteca o deuda, y lo ven como una soga que coarta su libertad, por lo que tratan de quitársela de encima a cualquier precio, lo que les lleva a cometer un error, como es el hecho de no utilizar su potencial.

En lo que a mí respecta, la palabra hipoteca o deuda están asociadas a libertad, aunque pueda parecer paradójico, ya que el efecto multiplicador de la rentabilidad que tienen, están siendo una de las claves más importantes en mi camino hacia la independencia financiera.

No quiero que en ningún caso os toméis este artículo como una invitación a que os endeudéis, cada uno es mayor para hacer lo que considere oportuno y en todo caso, previamente os deberéis dejar asesorar por un profesional, simplemente quería daros un enfoque de la deuda que probablemente muchos de vosotros no habíais visto hasta el momento.

Sea como fuere, y como en casi todas las cosas en la vida, la virtud está en el punto medio, así que espero que os pueda ser de utilidad y os pueda servir para utilizar de una manera coherente una herramienta muy útil.

 

Un abrazo fuerte y recuerda… EL OBJETIVO ES LA FELICIDAD, EL TIEMPO, NUESTRA LIBERTAD Y EL DINERO SÓLO UN MEDIO NECESARIO PARA LOGRAR EL OBJETIVO…

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