Cómo retirarse joven en 5 pasos

Todos nos hemos sentido como Pablo, Inés y Mariano, frustrados en el día a día y preguntando como leches lo ha conseguido Santiago. Estamos programados para seguir al rebaño, para no salirnos de la línea marcada y para hacer lo que hacen los demás de la misma manera que lo hacen ellos. A diario nos están bombardeando con el mensaje de que hay que ser un buen estudiante, ir a la universidad, encontrar un buen trabajo, trabajar 45 años seguidos (sólo de pensarlo da pavor) y jubilarte a los 67 (si todo va bien) para tener una pensión digna y poder hacer viajes del IMSERSO mientras la salud aguante… ¡Qué planazo de vida!

No te agobies si eso es lo que sientes, nosotros también lo hemos sentido y a lo largo de este viaje te vamos a ayudar a entender que hay otra manera.  Si estás leyendo este blog es porque ya has iniciado tu camino hacia tu nueva y mejorada vida y ese primer paso es el más importante.

 

Sí, sí, toda esta palabrería está muy bien, pero, ¿Por dónde empiezo? ¿Cómo ha conseguido Santiago estar jubilado a los 42?

El método es muy sencillo, aunque no te engañaré y te diré también que requiere de una dosis importante de paciencia, esfuerzo y constancia. Ahora bien, la recompensa es enorme y, si sigues los pasos, te aseguro que lo conseguirás.

 

Lo primero es responder a estas preguntas:

 

  1. ¿Dónde quiero llegar?
  2. ¿Cuándo quiero llegar?

 

Y una vez que las hayas respondido con detalle, hazte una tercera, ¿Cómo lo voy a hacer?

Aquí proponemos un plan en 5 pasos para retirarse joven y los explicamos uno a uno.

 

 

PASO 1: Diseña tu vida ideal

Lo primero y más importante es que definas cómo sería tu vida ideal. De poco sirve conseguir tu libertad si vas a tener que pasarte el resto de tus días comiendo pipas en un banco de un parque o mirando cómo construyen un edificio porque no tienes dinero para hacer otras cosas. La clave está en buscar un equilibrio adecuado entre una vida de lujos y una vida austera, aunque como consejo te diré que muchas veces menos es más y simplificar tu vida puede ser la clave de tu libertad (es el tema más feo y más difícil de “vender”, pero controlar los gastos es uno de los pilares y hablaremos de ello a su debido tiempo). En todo caso, siéntete libre de diseñar tu vida, que para algo es tuya.

 

Para diseñar tu vida ideal, puedes responder, entre otras, a las siguientes preguntas:

 

  • ¿En qué ciudad quieres vivir?
  • ¿En qué piso o casa quieres vivir?
  • ¿Qué coche/s quieres tener?
  • ¿Cuántos hijos quieres tener y a qué colegios van a ir?
  • ¿Dónde quieres ir de vacaciones?
  • ¿Qué hobbies o actividades vas a desarrollar?
  • ¿Qué tipo de comida quieres comer?
  • ¿Cuántas veces por semana vas a ir a restaurantes?

 

Comienza por diseñar tu día ideal, ponlo en el marco de una semana, de un mes y finalmente el de un año. ¡Venga, que ya estamos en marcha!

 

Por cierto, no te olvides de escribir todas las respuestas en tu ordenador o en un cuaderno. Recuerda, ¡Un plan que no está escrito, no es un plan!

 

 

PASO 2: Calcula el coste de tu vida ideal

Una vez respondidas las preguntas anteriores, el siguiente paso es calcular el coste que supone llevar esa vida. Es muy importante que el cálculo lo hagamos en base anual, ya que no gastamos lo mismo todos los meses. Una vez que tengamos ese coste, lo dividiremos entre 12 para tener una media mensual a modo informativo.

 

En este paso del proceso no es necesario que hagas un cálculo exacto de cada una de las partidas, pero sí que al menos consigas tener una idea aproximada de los costes globales. Presta especial atención a aquellos costes que suponen una mayor parte del presupuesto (vivienda, familia, coche, viajes…) y tómate algo de tiempo para evaluarlos.

 

Si te sirve de ayuda, utiliza las siguientes indicaciones:

 

  • VIVIENDA: Utiliza plataformas de internet (idealista, fotocasa, etc…), y busca el precio de alquiler aproximado de la vivienda en la que te gustaría vivir. Aunque seguramente terminarás siendo el propietario de esa vivienda y no pagarás un alquiler cómo tal (ya hablaremos de este tema en otros artículos), considera en tu presupuesto el importe calculado.
  • FAMILIA: Si tienes hijos o te gustaría tenerlos, calcula los gastos que supone su manutención (colegio, ropa, comida, etc…).
  • COCHE: Define el coche que te gustaría tener y calcula en alguna plataforma de renting su coste mensual. Aunque vayas a ser el propietario del coche, la cuota de renting incluye todos los costes (seguro, revisiones, etc…) y te dará una idea muy aproximada.
  • VIAJES: Define el viaje tipo que te gustaría hacer y el coste aproximado del mismo en base a tus experiencias pasadas. A continuación, define el número de viajes que harás al año y obtén tu presupuesto anual.

 

Haz los cálculos de las diferentes partidas, anótalos y averigua cuánto cuesta tu vida ideal. Como siempre hay imprevistos, te recomendamos que incrementes el valor que hayas obtenido en un 15%-20% de modo que estés cubierto ante cualquier circunstancia inesperada que pueda ocurrir.

 

¡BIEN HECHO! A estas alturas del proceso ya sabes cómo es tu vida ideal y cuánto cuesta.

 

 

PASO 3: Calcula el patrimonio que necesitas

 En próximos artículos iremos profundizando en los distintos conceptos, pero ya te anticipo que la clave de la libertad financiera son LOS INGRESOS PASIVOS. Los ingresos pasivos son aquellos que obtienes sin necesidad de que tú estés involucrado directamente en su generación, es decir, no requieren de tu tiempo. A modo de ejemplo, un ingreso pasivo sería un piso en propiedad que tengas alquilado, los dividendos de acciones, las rentas de un negocio, el rendimiento de un libro que hayas escrito, etc…

 

Sea cual fuere el ingreso pasivo, siempre hay detrás un activo que previamente habrás creado y que te permitirá disfrutar de las rentas que genera. Esos activos tienen una valoración y la suma de las valoraciones constituye tu PATRIMONIO. Ya hablaremos con tranquilidad del concepto de patrimonio (bruto y neto), por ahora simplemente nos vamos a focalizar en cuantificar el valor que necesitamos tener para poder financiar el coste de nuestra vida ideal mediante la generación de ingresos pasivos. En definitiva, será nuestro patrimonio el que trabaje para pagar nuestra vida ideal. ¡Suena bien! ¿No?

 

Una vez entendido el concepto, vamos a ponerle números al asunto, que de esto se trata. Evidentemente no todos los ingresos pasivos tienen la misma rentabilidad ni el mismo riesgo. En unos puedes obtener rentabilidades de dos dígitos (superiores al 10% anual) y en otras apenas de unas décimas. La configuración de tu cartera de activos es un tema que trataremos más adelante, pero a día de hoy tenemos en España opción de obtener una rentabilidad media entre un 3% y un 5% anual con un nivel de riesgo relativamente bajo.

 

En la siguiente tabla puedes calcular el patrimonio que necesitas tener trabajando para ti, para vivir tu vida ideal sin trabajar.

 

A modo de ejemplo, si tu coste de vida ideal es de 36.000€/año (3.000€/mes), y consigues una rentabilidad media de tu patrimonio del 4% anual, significa que necesitas un patrimonio total de 900.000€ (punto donde se cortan la columna de rentabilidad anual y la línea de coste de vida).

 

Ánimo, ya estamos avanzando y ¡el movimiento es muy bueno! Llegados a este punto, ya sabes cuánto cuesta tu ritmo de vida ideal y qué patrimonio necesitas para conseguirlo. No menosprecies el valor de esta información… ¡Ya has averiguado dónde quieres llegar!

 

 

PASO 4: Márcate una fecha límite para lograrlo

Ya sabemos dónde queremos llegar y, cómo decíamos, esa información es fundamental. La mayoría de la gente no consigue llegar a su meta simplemente por el hecho de que no sabe cuál es su meta. Ahora que sabemos dónde está el objetivo, debemos marcar una fecha límite para lograrlo.

 

La mayoría de los objetivos quedan diluidos por el hecho de no marcar un límite temporal para cumplirlos. Lejos de lo que creemos, el hecho de trabajar con una fecha límite, puede constituir un elemento muy motivador y llevarnos en volandas hacia su consecución. En este caso, nuestro objetivo es muy ambicioso, nada más y nada menos que conseguir la tan ansiada libertad financiera, así que a no ser que encontremos la manera rápida de conseguirlo (¡que también existe!), deberemos marcar un plazo que, si bien sea retador, también sea factible. Una vez marcado ese plazo (por ejemplo, 10 años), el siguiente paso es “trocear” el gran objetivo en objetivos más pequeños y de corto plazo. En otras palabras, hay que crear un plan de corto, medio y largo plazo (iremos viendo en próximos artículos cómo hacerlo), que nos permita estar activos desde el primer momento y que no desvíe la vista de nuestro gran objetivo, la libertad financiera.

 

 

PASO 5: Pon tu cerebro a trabajar y averigua cómo vas a hacerlo

 

En este momento ya sabemos qué queremos conseguir, qué fecha límite tenemos y cuál es nuestro objetivo de corto plazo. Estamos preparados para iniciar el camino hacia nuestra libertad.

 

Ahora toca poner toda la carne en el asador, poner nuestro cerebro a trabajar y averiguar cómo vamos a lograr hacerlo. ¡Quédate con nosotros y descúbrelo en nuestros próximos artículos!

 

Un abrazo fuerte y recuerda… EL OBJETIVO ES LA FELICIDAD, EL TIEMPO, NUESTRA LIBERTAD Y EL DINERO SÓLO UN MEDIO NECESARIO PARA LOGRAR EL OBJETIVO…

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