El plan para retirarse joven

Tener un plan para retirarse joven es crucial para alcanzar la independencia financiera: Es lo primero que hay que hacer. Olvídate de buscar inversiones hasta que no tengas un plan, con el que sabrás porqué das cada paso que das.

Yo, hoy

—Nos va bastante bien. Mi mujer y yo tenemos buenos sueldos y estamos ya consiguiendo ahorrar quince o veinte mil euros al año.

Yo, dentro de dos años

—Ahora mismo llevamos dos años de estabilidad y tenemos unos treinta mil euros ahorrados. Esos treinta mil euros los hemos conseguido a base de currar un montón y de esforzarnos mucho. Y ya está bien, es que hemos estado ahorrando un montón y la verdad es que nos merecemos un capricho, además, ¿para qué quiero el dinero si no lo puedo disfrutar? Llevamos con esta tartana un montón de años y es hora de cambiar. Si no disfruto hoy, ¿cuándo lo voy a hacer? Me encanta el Fiat 500. Siempre me ha encantado y ahora es el momento perfecto para comprarme uno. Pero no uno cualquiera; ahora que puedo, ¡me voy a comprar un Fiat 500 Abarth!

Yo, dentro de otro año, o sea, dentro de tres

—Galápagos. Siempre ha sido nuestro sueño. Vivir en un crucero durante dos semanas navegando de isla en isla, cenando pescadito del bueno como dos señores, buceando con tiburones y acariciando lobos marinos. Si siempre ha sido nuestro sueño, ¿por qué no lo hemos hecho hasta ahora? La verdad es que con el ajetreo del día a día y el estrés del trabajo casi no tienes tiempo para pararte a pensar. Pero ya está bien; necesitamos un descanso. ¿Voy a andar todo el día trabajando como un burro y luego no puedo ni permitirme las vacaciones con las que llevo años soñando por ahorrar? ¡Que no hombre, que no! Que yo no he venido aquí a sufrir. Nos vamos a Galápagos.

Otros dos años más: yo, dentro de cinco años

—La madre que parió al Fiat 500 Abarth. Si es que no caben las dos sillitas ni de coña. Esa Vito que veo todas las mañanas… Esa sí. Ahí sí que viajaríamos los cuatro sin penurias. Además, si es que no tiene ni pies ni cabeza que, con el sueldo que tenemos, andemos sufriendo cada vez que nos queremos ir a la playa… A mí hasta me da vergüenza.

—¡Cariñooo! Ya he hablado con el concesionario. Tenían justo una Vito que nos dejan súper barata porque está en stock. Cuesta justo justo lo que teníamos ahorrado. ¡Creo que hemos triunfado con el ofertón!

5 años más para rematar: yo, dentro de 10 años

—Por lo menos en mi trabajo me están reconocido el esfuerzo. Ahora tengo una posición buena (aunque joder el estrés con el que viene) y los últimos años hemos hecho los deberes. Vaya, que tenemos casi doscientos mil euros ahorrados y sin deudas. Si ponemos todo lo que tenemos, con una hipoteca de casi 2000 euros al mes a 30 años, nos compramos el chaletazo del siglo… Al final todo el trabajo duro que llevamos encima es para vivir mejor.

Años perdidos

Tienes razón, no son perdidos. Si es que es normal. Es tan normal, que sin un plan lo más probable es que acabemos haciendo algo parecido, o equivalente, a lo de arriba. Y tampoco es nada malo. No hay ningún problema en comprarse un coche, en irse de vacaciones o en comprarte un casoplón. El problema es cuando se hace fuera de un plan. Cada vez que se toma una decisión de gasto, si no se hace como parte de un plan, se aleja un poquito más la posibilidad de retirarse joven.

Precisamente por esto, si ya más o menos tenemos claro que queremos retirarnos jóvenes (si no sabes como empezar, aquí te proponemos un plan para retirarse joven en 5 pasos), tenemos que poner toda nuestra atención en poner la bola a rodar. Y la bola solo empieza a rodar de una manera: con un plan.

Tener un plan para retirarse joven: más de la mitad del camino

Si tienes un plan, ya tienes hecho más de la mitad del camino hacia tu independencia financiera.

Cuando no hay un plan, el camino de menor resistencia es el del gasto inmediato. Ese chute de dopamina que recibimos cuando gastamos es el responsable. Cuando compras, te sientes bien al instante, cuando analizas una inversión, no (es química del cerebro, no lo digo yo). Exactamente: resulta que, a nivel biológico, estamos hechos para que la inversión no sea el camino de menor resistencia. Pues eso, que no es culpa nuestra preferir el Fiat 500 Abarth a sentarte a pensar en qué hacer dentro de diez o veinte años. Ahora bien, muchas veces algo no es nuestra culpa, pero las consecuencias sí que las acarreamos nosotros. En estos casos, lo mejor es tomar las riendas; tener un plan. Solo si tienes un plan vas a estar en posición de decidir de manera inteligente (aquí una reseña del clásico libro El Inversor Inteligente).

Como tienes un plan, vas a pensar “¿Me compro el Fiat 500 o ahorro un poco más para una entrada de un piso?”, “¿Furgoneta Vito o entrada?”, “¿Chaletazo o comprar otro piso a tocateja?”. En cada paso, vas a decidir en función de lo que sea mejor para tu plan. Repito que no hay ningún problema en que cada uno se compre lo que quiera; a veces tocará ahorrar y otras gastar. Eso sí, sin plan, lo más probable es que gastes. Cuando tienes un plan, cada euro que has ahorrado lo ves como un luchador por tu libertad (tu propio ejército de Freedom Fighters), y serás capaz de ponerlo a trabajar donde mejor te de servicio…  normalmente eso no es pagando un coche. La historia cambia con un plan (próximamente en retirarsejoven.com propondremos una historia paralela y veremos a donde te podría llevar un plan bien planteado)

El plan de la muerte

Cuando preparas tu plan de vida, el horizonte temporal tiene que ser tu muerte. Suena fuerte, lo sé. Lo he hecho a posta para llamar la atención. Quiero llamar la atención sobre este punto para enfatizar que la vida se puede entender como un proyecto. Los proyectos tienen  varias fases, y siempre hay que contemplarlos desde el principio hasta el final. Tu vida financiera necesita una Estrategia (en mayúscula porque es La Estrategia de tu vida) a la que todo esté supeditado.

Cuando tienes un plan, todo cobra sentido

Si tienes un plan de vida que tiene 10 pasos, y el paso número 4 consiste en hacer el “sacrificio” de ahorrar todo lo que puedas durante 3 años para pagar la entrada de un piso, entonces ese “sacrificio” no es tal. Cuando estés inmerso en el paso 4, estarás haciendo exactamente lo que sabes que tienes que hacer. Y cuando sabes que estás haciendo lo que tienes que hacer, tienes paz mental, por lo que no estás haciendo ningún sacrificio. ¿Alguien conoce la angustia de la sensación contraria? ¿Quién ha sentido alguna vez que estaba atrapado estando donde no tenía que estar? Es la sensación que tienes cuando no sabes decir que no a ese viaje al que no quieres ir; de repente te encuentras a cientos de kilómetros de tus hijos pensando: “joder, si es que yo no quiero estar aquí”.

Esa sensación la eliminas de tu vida cuando tienes un plan. La erradicas porque todo lo que haces tiene sentido y sabes que te está ayudando.

No es tan fácil… ¿o sí?

Ese plan puede ser complejo, puede requerir que aprendas una profesión, ¿y qué? Hazlo. Es importantísimo entender que no hay dinero fácil. Hay que trabajárselo. Si te lo planteas queriendo ganar 10 millones de euros en medio año, lo siento: lo más probable es que fracases.

Hasta aquí las malas noticias. Ahora tengo un notición: si quieres, puedes. De verdad. Es así de simple. Si no te lo crees, lee nuestro artículo piense y hágase rico.

 

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