El viaje de tu vida

—¿Sí?

—Hola, ¿Pablo?

—Sí, soy yo, ¿quién es?

Pablo lo intuía, pero ahí estaban otra vez la ilusión y el miedo. Quería saber más de la historia de Santiago, pero le daba miedo que le abriera la puerta a cuestionarse su forma de vivir, a la que tanto apego tenía. Quería ver si, como decía Santiago, de verdad era factible retirarse joven, sin embargo, albergaba una esperanza de que fuera un fiasco, una charlatanería. Albergaba esa esperanza porque darte cuenta de que hay algo que puedes hacer y no estás haciendo para ser más feliz requiere un esfuerzo. Requiere valentía (también un tema que desarrollaremos en este blog), y a veces uno se acostumbra tanto a dejarse llevar, que la acción activa y consciente da pereza.

—Soy yo, Santiago. ¿Te hace un cafelito algún día por la zona de tu oficina?

Pablo se quitó perezas y miedos y al día siguiente estaba tomándose un café al lado de su oficina con Santiago.

—No me puedo quedar mucho, que tengo que seguir trabajando… —Pablo seguía con sus defensas en guardia; todavía no sabía si se estaba metiendo en algún lío.

—Tranquilo, si yo solo quería saludarte y charlar un rato. El otro día me pareció que algo de lo que te dije te pudo haber removido cosas dentro. Dime: ¿te puedo ayudar de alguna manera? —dijo Santiago.

—Pues hombre, la verdad, no me acabo de creer lo de que uno se pueda retirar por sus propios medios sin heredar o sin dar un pelotazo…A ver, ¿tú a qué te dedicas?

—Pablo, yo fui un trabajador como tú. Como te dije, no soy ningún genio, simplemente fui capaz de pararme a pensar en un plan y ahora, como no dependo de terceros, me podría quedar aquí tomando café contigo toda la mañana. —Pablo se sonroja ante el toquecito de atención inocente pero certero de Santiago—. A ver; esto lo he vivido yo en primera persona y por eso sé que tú también puedes hacerlo. En realidad, todo el mundo puede hacerlo. No me gusta ir por ahí dando consejitos, solo te cuento esto porque tú me lo has preguntado.

Sin decir nada, Pablo estaba pidiendo con su mirada y sus gestos ir al grano. Santiago lo percibió:

—Te lo voy a repetir: tú, si quieres, con las cartas que tienes, podrías dejar de trabajar en unos 10 años. Así de simple. Ojo, no te creas que es fácil. Yo solo te digo que se puede. Es difícil, pero se puede y la recompensa, en mi opinión, es mucho mayor que el esfuerzo que requiere.

—Ya… Sí… ¿Pero cómo? —Pablo seguía sin fiarse.

—Mira tío, tu vida es un viaje y para viajar bien hacen falta tres cosas: planear el viaje, tener un mapa y llevar una maleta cómoda. Esto es lo primero que hay que entender.

 

El plan

En el anterior artículo “Hay otra manera» nuestros protagonistas hablaban de su objetivo vital. Este objetivo vital se materializa en un plan de vida. Lo primero que todos tenemos que hacer es entender que nuestra vida es nuestra: que cada uno debe llevar el timón de su vida. Todos y cada uno de nosotros tenemos la capacidad de decidir qué queremos ser.

¿Cuántos de nosotros nos hemos pasado décadas yendo todos los días al mismo trabajo? Miles de días metidos en la misma oficina mirando el mismo ordenador o discutiendo con el mismo jefe. ¿Cómo es posible que hayamos pasado decenas de miles de horas perdidas sentados en el coche para ir y volver de la oficina y no hayamos dedicado ni un día, ni una hora, para pararnos a pensar en qué es lo que queremos en la vida y en ver de qué manera lo podemos conseguir?

 

El mapa

Un mapa nos ayuda tomar la decisión adecuada en cada momento. El mapa de la vida se podría entender como un conjunto de ideas que van a servir de guía en las decisiones que vamos tomando. Un mapa es aquello que consultas cada vez que vas a elegir tomar un camino u otro. La capacidad que tenemos de tomar decisiones buenas va mejorando con la experiencia y con la adquisición de nueva información útil, si somos capaces de registrarla y de hacerla parte de nuestro mapa.

Por ejemplo, en un artículo que todavía no hemos publicado hablamos de la necesidad de diferenciar entre gasto e inversión. Aunque puede parecer una diferencia trivial, al final pocos se paran a pensar en si gastan o invierten cada vez que sacan la cartera o cada vez que le dedican tiempo a algo (el tiempo también se puede invertir o gastar). Sí, es verdad, en realidad tampoco tendría mucho sentido andar todo el rato pensando en esto. Lo que sí es importante es entender que invertir va a mover tu plan financiero en una dirección y gastar lo moverá en otra. Sin entrar en gran detalle todavía, la dirección que tomamos al invertir es la que interesa; gastar no te lleva a muchos sitios.

Hay otro ejemplo que se podrá ver en un artículo en el que hablaremos de la relación que tenemos con el dinero. Sí, nuestra relación con el dinero. La relación con el dinero es otra relación más que todo el mundo va a tener en su vida. Es una relación que hay que cultivar para que sea sana y para que te aporte en vez de destruirte. En general, una relación sana con el dinero te hará tomar decisiones más inteligentes.

La maleta

Cuando viajamos no resulta cómodo tener que hacer malabares para que quepan todas nuestras cosas en la maleta. Aunque no necesitemos mucho, sí que nos gusta echarlo todo a la maleta sin preocupaciones. Ese es el nivel de vida al que podemos aspirar. Si conseguimos poder permitirnos vivir sin preocupaciones económicas, habremos triunfado. Cuando hay que hacer malabares para llegar a fin de mes es como cuando no sabes si te va a caber todo en la maleta: agobia bastante. Lo ideal es poder echar la ropa en la maleta sin preocupaciones porque sabes que cabe. O sea, ir lo suficientemente holgado como para hacer nuestra vida normal sin tener que pararnos a pensar en el dinero en cada paso.

¿Que cómo se consigue esto? Conceptualmente es sencillo; poder llegar a esto depende de dos cosas:

Lo primero es ser capaz de no necesitar echar tantas cosas a la maleta, o sea, el clásico ser feliz con menos. Este es un tema crucial y hablaremos mucho sobre ello en retirarsejoven.com.

Lo segundo es hacer la maleta más grande. Hacer la maleta más grande significa aumentar tu patrimonio y, por lo tanto, tus rentas. Este es el otro tema central de retirarsejoven.com.

 

Tu propio viaje

Qué bien suena, ¿no? Pues sí, pero no. No es suficiente. ¿Es todo todavía un poco abstracto? Está muy bien entender algo conceptualmente, pero al final lo que necesitas es que te sirva para algo. En nuestro siguiente artículo proponemos una primera guía sobre como retirarse joven en 5 pasos.

¿No te crees nada? ¡Estupendo! Eso significa que no dejas que te vendan la moto. Sigue sin creerte nada. De verdad: síguenos en retirarsejoven.com y descubre cómo alcanzar la independencia financiera joven no es un mito.

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