Hoy es todo lo que tenemos, no lo pierdas mañana

¿Tiene sentido que te plantees retirarte joven? ¿No es más fácil buscar un trabajo que te guste y disfrutar de la vida en vez de buscar una jubilación temprana? En vez de dejarte llevar y ser feliz, ¿tiene sentido empezar un camino tan difícil y que requiere tanto esfuerzo, y todo para conseguir retirarte joven mañana?… ¡¿Mañana?! Y si no lo consigues, ¿qué? ¿Habrás hecho de tu vida una existencia miserable por perseguir un futuro mejor en vez de centrarte en disfrutar del camino?

¿Quién no ha pensado así? A lo mejor eres de los que están decididos a vivir el presente, lo cual es lo más sensato. Aun así, si en ocasiones te queda un remordimiento, es posible que esté ahí porque estás dejando algo de lado, es posible que estés cerrándole la puerta a un mañana mejor por evitar ponerte al timón de tu vida.

Entonces, ¿qué deberíamos elegir, sacrificar nuestra felicidad de hoy por la de mañana o ser felices hoy y olvidarnos de todo lo demás? No sufras más: puedes tener las dos; puedes ser feliz hoy a la vez que trabajas en tu felicidad del mañana.

 

Lo cortés no quita lo valiente

Compatibilizar ser feliz en cada momento con querer mejorar o con tener un plan se antoja contrapuesto o, como mínimo anti intuitivo. Muchas veces se asocia el esfuerzo y la  dedicación (a un plan para conseguir retirarse joven, por ejemplo) con infelicidad… Pero no es así. Si existe un plan, ese plan le da sentido a la vida. Todas las personas que he conocido con un plan claro de vida rezuman confianza y felicidad. Estoy convencido, porque lo he tocado, de que tener un objetivo vital te hace ser más feliz… No, borra eso; tener un objetivo vital te hace ser feliz.

En un  artículo anterior, planteábamos la necesidad de tener un plan para retirarse joven. Decíamos que si tienes un plan de vida que tiene 10 pasos, y el paso número 4 consiste en hacer el “sacrificio” de ahorrar todo lo que puedas durante 3 años para pagar la entrada de un piso (por ejemplo), entonces ese “sacrificio” no es tal. Cuando estés inmerso en el paso 4, estarás haciendo exactamente lo que sabes que tienes que hacer. Y cuando sabes que estás haciendo lo que tienes que hacer, tienes paz mental, por lo que no estás haciendo ningún sacrificio.

¿Un poco filosófico? Vale, voy a dejarle al ingeniero que llevo dentro que lo plantee de la siguiente manera:

No quiero ser el más rico del cementerio

Desde luego, el camino a la jubilación temprana no es el más fácil de emprender… pero, ¿y si fuera el que más frutos da y el que tiene el final más bonito?

La vida es un viaje y lo mejor que podemos hacer es disfrutar de la vida cada día como si fuera el último. Lo importante es tener claro que esto no es incompatible con tener un proyecto de vida en el que en alguna fase toque hacer algún sacrificio.

Lo que esto significa es que tú no ahorras y te esfuerzas por morir el más rico del cementerio, sino por poder cosechar los frutos de tu esfuerzo cuando todavía no tengas todo el pelo blanco (nada en contra de las canas. Yo tengo alguna). El plan es esfuerzo hoy para disfrutar muchos años con abundancia antes de ir al cementerio. El plan consiste en aumentar al máximo tu “Sumatorio de Felicidad”, que podemos expresar de la siguiente manera:

Dónde:

  • Fd es la felicidad obtenida en un día
  • d es el número de días que vas a vivir
  • Σ representa el sumatorio: Felicidad hoy + Felicidad mañana + Felicidad pasado mañana + Felicidad de cada uno de los días que vivas hasta el último día.

Traduciendo la ecuación a palabras:

El sumatorio de felicidad se obtiene simplemente sumando la cantidad diaria de felicidad de todos los días de tu vida desde hoy hasta que te mueras.

Si aceptamos que nuestro objetivo es ser lo más feliz posible, entonces tenemos que aceptar que lo que buscamos es maximizar la cantidad de felicidad acumulada a lo largo de nuestra vida. Dicho de otra manera, si nuestro objetivo es ser lo más feliz posible, debemos concentrarnos en maximizar el sumatorio de felicidad.

En un universo vamos a estudiar el caso imaginario de Pablo, definido bajo las siguientes premisas:

  • Vamos a suponer que el valor de la Felicidad va desde 0 hasta 10, siendo 0 la depresión suicida más profunda y 10 la felicidad absoluta.
  • Pablo tiene 30 años y cree que va a vivir hasta los 80.
  • Pablo hoy es feliz porque le va bien, pero está obligado a trabajar para otro. Vamos a asumir que su nivel de felicidad es 7.
  • Cuando pablo tenga 45 años va a estar bastante asqueado con su trabajo (esto no es necesariamente así, pero estadísticamente es lo más probable). Vamos a asumir que su nivel de felicidad en ese momento llega a 5 (tiene una familia que le quiere y está sano, por lo que no está triste, pero todos los días se levanta angustiado por ver que no le queda más remedio que volver a esa oficina que lleva años sin entusiasmarle y que cada vez le genera más estrés).
  • Cuando Pablo tenga 65 años, por fin podrá jubilarse (vamos a asumir que para cuando cumpla 65 años siguen existiendo las pensiones…mmm…bueno…podría ser…). El nivel de felicidad de Pablo es de 8 hasta su muerte.

En este universo, la felicidad que acumula Pablo durante toda su vida es:

Ahora, en un universo paralelo vamos a estudiar el caso del Pablo que pudo haber sido, definido bajo las siguientes premisas:

  • Pablo tiene 30 años y cree que va a vivir hasta los 80.
  • Pablo hoy es feliz porque le va bien, pero depende de otro. Traza un plan para retirarse en 15 años. Es feliz porque está embarcado en una aventura vital apasionante. Aun así, vamos a asumir que su nivel de felicidad es más bajo que si no se esforzara en este plan: vamos a asumir que su nivel de felicidad es 6 ( o sea, es un poco menos feliz por tener el plan de jubilación que sin tener ningún plan).
  • Cuando pablo tenga 45 años va a estar jubilado. Va a poder disfrutar de la vida cuando todavía tenga energía y miles de cosas por hacer. Por no decir que su vida es perfecta, vamos a asumir que su nivel de felicidad es 9.
  • Cuando Pablo tenga 65 años, va a seguir jubilado y va a estar menos cansado que si hubiese estado trabajando. El nivel de felicidad de Pablo sigue siendo 9 hasta su muerte.

En este otro universo, la felicidad que acumula el Pablo que pudo haber sido durante toda su vida es:

En este segundo universo, el que contempla retirarse joven, el sumatorio de felicidad del Pablo que pudo haber sido es un 25% mayor. El Pablo que pudo haber sido habría disfrutado de la vida más que el Pablo que fue.

No estás esforzándote por ser el más rico del cementerio. Estás esforzándote por ser más feliz. Y lo estás haciendo mirando la película entera, no solo pensando en la felicidad y en el placer inmediato. O sea, no estás sacrificándote, sino todo lo contrario: estás trabajando para ser lo más feliz posible.

Esto es lo que pretendemos mostrar con este ejemplo simplista: si somos capaces de mirar a largo plazo, nos damos cuenta de que, en realidad, quien está sacrificando su vida es aquel que tiene que (de manera obligada) estar trabajando hasta los 65 (o 67… a ver por cuánto va cuando lleguemos nosotros a esa edad) a cambio de 15 años de jubilación (y si te llega la pensión para hacer algo más que para echarle migas a las palomas y para mirar obras).

“Ya claro, mañana se me cae una maceta en la cabeza y me mata”. Sí, puede pasar. Pero no es lo más probable. Cuando te planteas un problema, hay que resolver para el caso más probable. En España eso significa planear vivir 85,7 años si eres mujer, y 80,3 años si eres hombre (datos de la OMS). Gastarlo todo hoy porque no sabemos si mañana vamos a estar vivos no tiene fundamento.

“Bueno…vale…te lo compro, pero ¿y si me empeño y no lo consigo? ¿Y si me paso los mejores años de mi vida esforzándome y luego no consigo retirarme según mi plan?” Sigue leyendo.

Solo con empezar ya has ganado

Imaginemos que Inés se plantea, con 25 años, llegar a los 40 con 4000 euros de rentas pasivas al mes, lo que le daría holgadamente para no tener que trabajar. Es un objetivo ambicioso, pero no es una locura. Inés se esfuerza todos los días por lograrlo haciéndose, por cierto, más valiosa como persona y como profesional por el camino. A pesar de ello, Inés “fracasa rotundamente” y solo llega a generar 2000 Euros de rentas pasivas mensuales. Además de ello, no lo ha conseguido con 40 años sino que ya tiene 50 años. O sea, ha tardado 10 años más de lo que quería y, encima, ha conseguido tan solo la mitad de lo que quería. Vaya fracaso… Tiene 50 años y 2000 Euros de renta pasiva al mes que, si bien no le dan para tomar caviar y champán todos los fines de semana, le han permitido dejar su trabajo y dedicarse a lo que a ella le gusta, la apicultura. ¿Vaya fracaso? Solo por habérselo planteado y haberlo perseguido, Inés está mejor que la gran mayoría de las personas que le rodean para disfrutar de la vida. Solo con empezar, Inés ya había ganado.

En algún momento, toca

Si todo esto no te convence, aquí viene el jarro de agua fría:

Lo más probable es que tu vida vaya aumentando en complejidad poquito a poquito o que, en algún golpe de mala suerte se complique de repente. Quédate tranquilo hoy y,  mañana, muy probablemente, no tendrás tranquilidad. Todos queremos tener una vida tranquila, pero tenemos que ser conscientes de hacia dónde vamos. Solo hay que mirar a tus “yo del futuro”. Tus “yo del futuro” es la gente que te rodea y que es socioeconómicamente parecida a ti. Tu destino, si dejas que vaya por su camino natural sin dirigirlo tú, es el de ser uno de tus “yo del futuro”… y cuando uno mira a sus “yo del futuro”, llega a la conclusión de que, normalmente, la vida aumenta en complejidad hasta la jubilación.

El jarro de agua fría es entender que en algún momento toca planear; entender que para evitar que nuestra vida sea cada vez más compleja, tenemos que dirigirla nosotros y plantearla como un proyecto. Si planteamos nuestras vidas como un proyecto, entenderemos que una de las etapas es invertir (tiempo, dinero y esfuerzo) y que, cuanto antes empecemos, antes podremos pasar esa etapa y empezar a disfrutar aun más de nuestro tiempo. En un artículo que tenemos preparado, planteamos que si primero inviertes, luego tienes para gastar, pero si primero gastas… luego no tienes ni para invertir ni para gastar. Pues con el tiempo pasa lo mismo. Si primero lo inviertes luego lo puedes gastar.

Hoy es todo lo que tenemos, no lo pierdas mañana

¿De qué sirve disfrutar de un paseo por la montaña sin pensar en nada más, si acabas despeñado por no querer levantar la mirada para ver el precipicio que siempre estuvo ahí esperando? ¿De qué sirve buscar siempre el camino de menos resistencia si nos lleva a la desgracia?

Se puede disfrutar del paseo, pero hay que saber hacia dónde vas. Puedes ir a la montaña y disfrutar de cada paso porque eso es lo bonito, pero levanta la vista de vez en cuando y evita dirigirte hace un barranco. No vas a disfrutar menos del paseo por ello.

Y para disfrutar de la vida, aquí te dejo algo de lo mejorcito que existe en el mundo:

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