La curva Gasto-Felicidad

Si te paras un momento a entender la imagen que ponemos aquí, no hace falta que leas el resto del artículo. Te lo resumo: gastar más no te hace más feliz.

¿Y que hay de vivir por debajo de nuestras posibilidades?  ¡Pero qué dices! Sí, ya lo sé, suena horrible.

Ya sabéis a estas alturas cuál es el mensaje que predicamos y cuáles son los pilares básicos para construir nuestra libertad financiera:

  • Control financiero
  • Búsqueda de nuevas fuentes de ingreso
  • Inversión
  • Control de gastos

Está claro que la pata que menos nos gusta de esta ecuación es la de controlar los gastos, pero creedme, es muy importante. Hay que hacerlo si queremos lograr el objetivo, y de verdad, no solo no es tan terrible, sino que puede llegar a ser tremendamente satisfactorio.

Ya hemos hablado algo de este tema en artículos anteriores, como El Decálogo de la riqueza o El patrón de la pobreza, pero me parece un tema tan relevante, que queríamos dedicarle un artículo específico y, como no, tratar de ponerle números concretos.

 

CURVA DEL GASTO-FELICIDAD

Antes de entrar en el detalle de los gastos que debemos vigilar con especial atención, queremos hablaros de la curva matemática que relaciona la felicidad con el gasto. En esta curva se puede ver cómo evoluciona nuestro grado de satisfacción a medida que incrementamos el gasto.

Traigo a colación este tema, ya que, en el siguiente punto, os hablaré de aquellos epígrafes de gasto a los que debemos prestar más atención y aquellos en los que podemos ser más flexibles, y estoy seguro de que esta curva nos va a ayudar a quitarle relevancia al hecho de tener que controlar algunos gastos.

¿En qué consiste la curva felicidad-gasto? Pues muy sencillo, simplemente nos explica que nuestra felicidad relativa aumenta a medida que tenemos más dinero para gastar, pero que lo hace cada vez con menos intensidad, hasta llegar a un punto a partir del cual gastar más no nos aporta nada de felicidad.

Como podéis ver en la curva (empezando a leerla de izquierda a derecha), los primeros euros que tenemos para gastar nos producen un gran incremento de felicidad, ya que son los que se utilizan para cubrir nuestras necesidades básicas como la comida, un lugar para vivir (aunque sea modesto), etc…

Los siguientes euros que tenemos para gastar, también nos producen un incremento de felicidad significativo, ya que nos permiten tener más comodidades: una casa un poco mejor, vacaciones, ocio, etc… Pero llega un punto en que el incremento de gasto no tiene el mismo efecto sobre el incremento de nuestra felicidad porque ya hemos alcanzado un nivel de confort adecuado.

La virtud, bajo mi punto de vista, se encuentra en encontrar ese punto adecuado de confort o, incluso, quedarse un poco por debajo hoy para vivir bastante mejor mañana. Yo no sé en tu caso, pero yo en el mío lo tengo claro, prefiero renunciar hoy a ciertas cosas que no son realmente necesarias, para disponer el día de mañana (no muy lejano si hacemos bien las cosas) del bien más preciado que podemos tener, nuestro tiempo.

 

¿DÓNDE DEBEMOS APRETAR Y DÓNDE PODEMOS SER MÁS FLEXIBLES?

Una vez que hemos visto cómo funciona la curva de la felicidad (reflexiona sobre ello), vamos a ver cómo aplicarlo a nuestros gastos del día a día.

 

VIVIENDA

La mayoría de la gente que me rodea, vive en la mejor casa que se puede permitir en cada momento, es decir, se gasta todo lo que tiene y se hipoteca todo lo que puede, para conseguir la teórica casa de sus sueños, y si por casualidad, el día de mañana ganan más dinero en sus trabajos, se cambian a una casa todavía mejor.

Vaya de antemano que cada uno puede hacer lo que le parezca conveniente, pero por si os sirve, os comento otra forma de hacer las cosas: vive en todo momento en la casa que realmente necesitas e invierte todo el sobrante, incluyendo tu capacidad de crédito, en comprar activos que te den una rentabilidad mensual y te ayuden a retirarte joven. ¿Cómo lo ves?, ¿te suena bien?

Mi punto de vista es bien sencillo, prefiero hoy vivir simplemente en la casa que realmente necesito y dejar que sean mis inversiones las que me paguen el capricho de vivir en una casa mejor. Es una elección personal.

A modo de referencia, ya os hablé en el artículo del patrón de la pobreza de destinar un presupuesto del 15% de vuestros ingresos a vivienda. Probablemente este porcentaje será mayor cuando vuestros ingresos sean más bajos, pero conviene siempre tenerlo como referencia.

 

COCHE

Ocurre algo parecido con el coche que con la casa, o incluso, si me apuras, todavía peor. O yo me he vuelto loco o no puedo creer cómo puede haber tanta gente subida a un Mercedes, un BMW o un Audi.

A todos nos gusta ir en un buen coche, y a mí al primero, pero el coche es solo un medio de transporte. Si necesitas un coche para tu vida diaria, cómpralo, pero por favor, no caigas en el error de gastarte todos tus ahorros, o, aún peor, endeudarte para comprarte un coche.

Son varios los casos que conozco de gente subida a coches que literalmente no pueden pagar. Al igual que en el caso de la vivienda, deja que sean tus inversiones las que te paguen un buen coche, pero no pongas el carro delante de los caballos.

Por si te sirve de referencia y como ya habíamos mencionado con anterioridad, fíjate como presupuesto para comprar un coche, 6 meses de tu sueldo neto. Si el presupuesto es muy bajo, piensa en comprar un coche de segunda mano.

 

GASTOS HORMIGA

Ya definimos los gastos hormiga como aquellos pequeños gastos de nuestra vida diaria, a los que no les prestamos apenas atención, pero que a final de mes suponen un importe grande. Entre esos gastos encontramos el café diario, suscripciones que realmente no necesitamos, compras impulsivas, etc…

Mi recomendación con estos gastos es clara: ¡tolerancia cero con los gastos hormiga!

No saques ni un euro de tu bolsillo si realmente no es necesario o si no te va a volver a ti multiplicado. Esto no significa volverse un “rata”, sino simplemente, no tirar el dinero.

 

OCIO Y VACACIONES

 El ocio y las vacaciones son nuestra vía de escape mientras logramos la tan ansiada libertad financiera, así que no conviene en absoluto pasarse con los recortes en estas dos áreas. Ahora bien, admíteme un par de recomendaciones:

  • Fíjate un presupuesto, contrólalo y no lo superes nunca. Si sabes el máximo que puedes gastar y lo respetas, las cosas irán bien. A modo de referencia, márcate como presupuesto para ocio un 10% de tus ingresos anuales y para vacaciones otro 10%.
  • Planifica y anticípate. Especialmente en el caso de las vacaciones, planificarse es clave, ya que cogerlas con mucha antelación (vuelos, hoteles, etc…), te puede ahorrar mucho dinero. También para el caso del ocio te recomiendo no improvisar y estar siempre atento a las ofertas.

Espero que el artículo no te haya resultado tan terrible como parecía al principio. La realidad es que no lo es, basta con acostumbrarse a determinados comportamientos y a pensar realmente en las cosas que nos aportan de verdad.

Un abrazo fuerte y recuerda… EL OBJETIVO ES LA FELICIDAD, EL TIEMPO, NUESTRA LIBERTAD Y EL DINERO SÓLO UN MEDIO NECESARIO PARA LOGRAR EL OBJETIVO…

 

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