Piense y hágase rico

No le des más vueltas.

No busques más excusas.

Si quieres, puedes.

«No, es que tú has podido porque nosequé”

“Claro, eso lo dices porque tú has tenido nosecual”

“Ya hombre, es muy fácil decirlo”

“Yo es que no tengo esa suerte”

Hay mil y una formas de buscar la manera de mirar para otro lado. No pasa nada, puedes elegir quedarte sentadito en tu sofá sin hacer nada, echándole la culpa a la vida, a tu trabajo o al Barça. La decisión depende de cada uno. No voy a ser yo el que venga a descubrir que querer es poder porque hay mil y un libros escritos al respecto (por algo será). El título de este artículo es el de uno de esos libros (míralo aquí). Escrito en 1937, el autor, Napoleon Hill, no para de repetir que hay un secreto en el libro que no te puede decir explícitamente porque lo tienes que descubrir tú. Un cachondo el tío: el secreto te lo da en el título. A pesar de esto, la mayoría de la gente con la que hablo todos los días, se aferra a la idea de que hay muy poco que ellos puedan hacer para determinar el destino de sus vidas. Dicho así suena estúpido, pero cuando te paras a escuchar, lo que más oyes son excusas. Te das cuenta muchas veces de que hay demasiada gente que no está dispuesta a asumir la responsabilidad sobre lo que va pasando en su vida; el resultado depende siempre de factores externos y nunca de uno mismo. ¡Qué no! ¡Que depende de ti! Este es también el mensaje que pretende transmitir Piense y hágase rico. Pretende transmitir el mensaje de que, si tú de verdad lo que quieres es ser rico, lo conseguirás. Párate a pensar, pon toda tu energía en ello, y lo conseguirás (ser rico o cualquier otra cosa).

Eso sí, requiere valentía (también tenemos un artículo preparado al respecto), ya que lo más fácil es mirar para otro lado y pensar: “Esa no es una batalla que yo tenga que librar (qué pereza), yo no estoy en posición de hacer eso, así que me olvido y no sufro. No sufro porque es que no hay nada que yo pueda hacer. No es culpa mía”. Pero mira, ya que estamos hablando de libros, en otro de los libros que más ojos ha abierto en esta materia, Padre Rico Padre Pobre, Robert Kiyosaki dice “Para de echarle la culpa a otros. Es más fácil cambiarte a ti mismo que cambiar a todo el resto del mundo”.

Así que lo voy a decir una vez más: Si quieres, puedes.

¡Anda ya, come hierbas!

A ver, esta forma de pensar muchas veces se descarta directamente porque se asocia a una especie de ideología, a una religión o algo así. No es así. No es un dogma de fe. Tú decides. Solo tú puedes ver si te merece la pena hacer el esfuerzo de investigar este principio. Como dice mi amigo Antonio: “Yo te digo que ahí hay una pared. No me creas con los ojos cerrados; ve y tócala”.

Qué fácil es hacer cualquier cosa

“Joer lobito (mi madre me llamaba lobito), qué difícil es hacer las cosas pero qué fácil es hacer cualquier cosa”. Tardé en entender lo que quería decir, pero lo entendí:

Estudiar una carrera es difícil, construir una casa es complejo, retirarse joven requiere trabajo. Pero por muy complejo que algo sea de hacer, es tan simple como hacerlo. Ponte a estudiar la carrera y, si quieres, la sacas. Ponte a construir una casa y, si quieres, la acabas. Plantéate invertir tu dinero con el objetivo de conseguir rentas pasivas suficientes para conseguir la independencia financiera y, si quieres, lo harás.

Y ya por última vez: Si quieres, puedes.

Si consigues de verdad entender esto, y tu deseo es retirarte joven, entonces lo harás.

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